Vivimos en una sociedad que impone unos estereotipos ligados a la imagen de juventud, y los medios de comunicación constantemente nos bombardean con caras sin imperfecciones y milagrosas cremas anti-arrugas, cirugías estéticas, etc. Además, todo esto siempre relacionado a ropa y actitudes juveniles ¿Cierto? Pero detrás de todo esto, hay un importante interés comercial. La industria de productos dirigidos a retrasar los signos del envejecimiento es extremadamente lucrativa, de ahí que se nos inculque constantemente la idea de que necesitamos lucir más jóvenes. Sin duda, esto da origen a la gerascofobia, que es ese miedo irracional, injustificado y persistente a envejecer. Pero ¿Cuáles son las causas que contribuyen a este trastorno? Continúa leyendo este artículo y descubrirás la respuesta a continuación.
Primeramente, debes saber que en los casos más extremos de la fobia a envejecer, los pensamientos irracionales pueden verse acompañados de sudoración, temblores, taquicardias, dificultad para respirar, opresión en el pecho, sequedad de boca, dolor de cabeza, entre otros síntomas. Algunas de sus causas son:
Personalidad narcisista o histérica: La gerascofobia está muy relacionada con determinados rasgos de la personalidad. Las personas narcisistas o con trastorno histérico de la personalidad son más proclives a padecer esta fobia, pues por su tendencia a la exageración o a la sobrevaloración de sus cualidades, les cuesta más sobrellevar la pérdida de la belleza física y la juventud.
Miedo a los cambios físicos: Está claro que con la edad se producen una serie de cambios físicos como la aparición de las primeras arrugas o canas. Es precisamente en ese momento cuando puede comenzar a desarrollarse la preocupación excesiva.
No haber cumplido las expectativas propias: Es habitual que, entre los afectados de la gerascofobia, se encuentre a personas que no han cumplido las metas que se habían marcado en su vida. En muchas ocasiones, porque estos objetivos eran demasiado difíciles y la autoexigencia demasiado elevada.
Negación de la propia edad: Muchas personas, en mayor medida mujeres, detestan que se sepa su edad. Cuando este hábito de ocultar la edad se convierte en enfermizo, algunos de los síntomas de la gerascofobia son la obsesión por las operaciones estéticas, el uso de ropa juvenil muy discordante hasta caer en lo ridículo, los comportamientos infantiles inapropiados y el uso excesivo de cremas bronceadoras, tintes para el cabello, extensiones o prótesis capilares.
Si llega un momento en que sientes que el miedo a envejecer influye de manera decisiva en tu vida cotidiana, debes buscar ayuda de un profesional que te enseñe a valorar lo realmente importante. La terapia y las técnicas de hipnosis clínica son muy efectivas para solucionar este tipo de fobias. Puedes contactar a la Dra. Marina Vargas- Vera, quien con gusto te ayudará a superar este u otro tipos de problemas. ¡Contáctala!
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| Muchas veces la gerascofobia está acompañada por problemas de autoestima o grandes dosis de inseguridad. |
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