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| El apetito emocional se da cuando una persona come para reprimir un sentimiento, en lugar de satisfacer sus necesidades fisiológicas. |
A menudo, suele suceder que te encuentres en situaciones que te preocupen o te entristezcan. Algún inconveniente diario que te estresó un poco o, incluso, una ruptura amorosa y, por dichas situaciones, has comido de más o no logras saciar el apetito. Este es un síntoma muy común llamado “apetito emocional” y no es más que comer para reprimir un sentimiento y no porque realmente tengas hambre. Si quieres aprender a controlar ese apetito y que la comida y el sobrepeso no sean un problema para ti, sigue leyendo este artículo.
Las causas del apetito emocional son diversas, van desde los cambios hormonales a los factores psicológicos. Es muy importante descubrir la causa para poder así manejar efectivamente esos antojos fuera de la dieta rutinaria. La motivación y la fuerza de voluntad también juegan un papel fundamental para superar los momentos de tensión sin recurrir a la comida.
El primer paso es reconocer el verdadero apetito; si acabas de comer y tienes hambre a los pocos minutos, probablemente solo sean antojos debidos a la ansiedad. Solo basta tomar agua y pensar en otra cosa, verás que esos antojos se disipan sin volver. Debes reconocer cuándo has comido algo fuera de tu dieta habitual y debes reflexionar sobre cómo te has sentido al hacerlo. Piensa en cuál sentimiento pudo abrirte el apetito y escribe qué es lo que has comido cada vez que te sientes de esa manera. Esto te ayudará a saber cuánto comes y por qué.
Muchas veces, las personas comen algún bocadillo a mitad del día cuando se sienten cansados sólo para subir las energías. Esto se debe a que no duermen lo suficiente durante la noche y no se hidratan como es debido. La solución es simple, duerme más por las noches, de esta manera tu energía estará siempre alta y no necesitarás ningún impulso extra para mantenerte activo.
Es recomendable, al momento de comer, hacerlo de manera pausada y masticando muy bien los alimentos. Comer conscientemente te ayudará a saciar tu apetito por completo y estar consciente de ello. Una sugerencia para estos momentos es que te concentres en comer y reduzcas en lo más mínimo las distracciones como el teléfono celular, la televisión o la computadora.
Distraer la mente es fundamental para combatir el apetito emocional. Cuando te sientas con esos antojos repentinos, camina un poco, ejercítate, lee un libro o practica algún deporte. Mantente alejado de esos bocadillos que pueden no ser saludables y que estás acostumbrado a consumir cuando tienes ansiedad, pues es mejor prevenir que lamentar.
Una parte esencial para combatir el apetito emocional es contar con apoyo. Rodéate de personas que te distraigan o logren persuadirte de ingerir esa comida fuera de tu régimen alimenticio. La fuerza de voluntad es vital para combatir el hambre por estrés o preocupación, pero un poco de ayuda extra es bien apreciada.
Si los consejos anteriores no logran alejarte de la situación, es recomendable que visites a un especialista que te oriente de manera profesional. Puedes contactar a la Dra. Marina Vargas-Vera y concretar una cita con ella para que aclare todas tus dudas y te ayude en este proceso que si bien es difícil, no es imposible. ¡Tú puedes!
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